Rotura de aparatos: Cómo la industria y el gobierno fomentan el despilfarro
Lo
que hay detrás del consumismo occidental: Las estafas de la industria,
el pasotismo de los políticos, y el por qué nunca se persigue salvar el
medio-ambiente del despilfarro cuando ambos ganan dinero (unos por
ventas, otros por impuestos - IVA y Sociedades -).
Ejemplos
prácticos de cómo se fabrican los productos para que se rompan lo antes
posible, y que el usuario no pueda impedirlo ni arreglarlo.
Especialmente
graves son aquellos que no pueden detectarse mirando el exterior del
electrodoméstico, dejando al consumidor indefenso para poder elegir
aquel aparato que asegure una mayor vida útil al mismo.
1.- Dejar débil
el punto donde se ejerce mayor fuerza o donde existe una presión
superior por peso.
1.a) Por ejemplo los tiradores de las neveras y congeladores:
Los tiradores son sólo
plástico, y la banda unida a la nevera es lo suficientemente delgada
como para que se rompa en unos cinco años. La presión que se ejerce
sobre la parte del tornillo que une el tirador a la puerta de la nevera
es grande (sobretodo cuando acabas de cerrar la nevera y quieres
abrirla de nuevo). Pueden ver un tirador roto con sólo 4 años
de
uso y apreciar lo delgada que es la parte que limita con el agujero
para el tornillo.
Solución:
Hacer más gruesa la base que se fija a la nevera del tirador (incluso
podría tener un esqueleto interno metálico que soportara la presión
ejercida en la apertura). Además deberían estandarizar la separación
entre los tornillos para que un tirador sirviera para cualquier marca y
modelo de nevera, evitando tener que tirar el tirador al comprar una
nueva
nevera, o que éste pudiera reutilizarse sin problemas por otras
personas.
1.b) Las sujeciones para el motor de los secadores de pelo:
Aparatos cuya estructura es de plástico, y
dentro de ella va sujeto un transformador eléctrico, los cuales suelen
pesar bastante. Los fabricantes sujetan el transformador a la
estructura atornillándolos a finos cilindros de plástico. De tal forma
que cualquier caída accidental, provoca que se parta la sujeción y el
aparato queda inservible (no puedes usar un secador con el
transformador y la hélice golpeando su interior).
Un ejemplo de buen
hacer lo tenemos en este secador que duró cerca de 20 años sin
romperse, pueden apreciar el grosor del cilindro, y como el tornillo se
adentra en el mismo:
También
pueden ver el medio círculo del borde de la base de la hélice, diseñado
para permitir atornillar el transformador y que el punto de
sujeción esté lo más pegado posible al centro de gravedad: Todo
ello evita roturas en las caídas accidentales del secador al
suelo. Al final se rompió de viejo, nunca por partirse la sujección del
motor.
2.- Barreras para
arreglar en casa nuestros pequeños electrodomésticos:
2.a) Uso de tornillos extraños sin informar cómo
desatornillarlos:
Ahora se usan tornillos con
cabezales alejados de los tradicionales (aquellos para destornilladores
planos o de cruz), sin informar en las instrucciones del tipo,
modelo y tamaño del destornillador necesario. En la imagen pueden
ver el cabezal
utilizado en un calefactor de la marca S&P:
Es imposible desatornillar el tornillo con los
típicos destornilladores que hay en cualquier vivienda. El caso es que
si se quiere limpiar de pelos el interior del calefactor o se sale de
su sitio alguna pieza por una caída accidental, es
imposible desarmar la estructura para limpiar o arreglar algo que sería
facilísimo.
Si
se opta por llevarlo a un servicio técnico, el coste
mínimo prácticamente iguala a la compra de un nuevo aparato. No es nada
fácil encontrar destornilladores tan extraños, si no se sabe su nombre
técnico, ni el código de tamaño para pedirlo en la ferretería.
La
solución pasa por obligar a que, cuando se usen este tipo de tornillos
extraños, informen en las instrucciones del aparato del nombre y tamaño
del destornillador adecuado, de cara a poder comprar uno en la
ferretería.
En
este caso hace falta un destornillador con cabezal TORX de Seguridad
(el cual tiene forma de estrella con una hendidura en medio para que
pueda ser introducido en la cabeza del tornillo), de tamaño T-20.
Preguntando
en S&P responden que lo hacen por seguridad siguiendo la
normativa
proveniente del Ministerio de Industria. Eso no explica la razón de no
informar en las instrucciones del nombre de tal tornillo y el
destornillador necesario. Pero lo que no tiene explicación, si es por
seguridad y no por sacarme el dinero, ¿por qué no se ponen de acuerdo
todos los fabricantes para usar el mismo tipo de tornillo? Miren el que
ahora usan en Philips, una cabeza de tornillo triangular, para reirse:
Mejor para llorar, el servicio técnico de Philips comenta que no saben
el nombre del tornillo, que los ponen así porque no quieren que el
consumidor, ni el servicio técnico, abran el aparato. Dicen que no
fabrican ninguna pieza de repuesto y que si se rompe en el futuro pues
harán un descuento para la compra de un producto nuevo: Traduciendo,
que quieren formar un monopolio para que cualquier persona que compre
sus productos quede de por vida atrapado dentro de SU marca. Prefieren
destruir el medio ambiente generando basura y gastando energía para
ganar más dinero, aunque el aparato roto fuera fácilmente arreglable
quitando los tornillos para cambiar el cable de electricidad.
Tampoco
puedo abrirlo para ver cómo está fabricado; si tiene, o no, sujeciones
débiles
de plástico para no impedir que se rompa con cualquier pequeño golpe
accidental. Esto va contra los derechos del consumidor, porque si se
rompe en garantía, debería poder llevarlo a un perito para que lo abra
y estudie si fue de un mal uso o por defecto de fabricación. Tal
vez Philips se comprometa a cambiar directamente el aparato por
otro nuevo en el plazo de dos años (el periodo de garantía), pero si no
lo hicieran yo no tendría información para saber si debo protestar.
Si
dicen que es por seguridad, ¿cómo que los compartimentos para las pilas
de los juguetes siguen necesitando un simple destornillador en cruz
como toda la vida? ¿Será que no les importa que los niños se coman las
pilas? (Si tan fácil fuera quitar dichos tornillos).
Tienen
otro ejemplo de calefactor de marca S&P y como al final pude
arreglarlo tras gastarme 9 euros en un destornillador adecuado: Caso calefactor de S&P.
2.b) Eliminación de tornillos. Imposible abrir nada, el lema
de la industria es que tiren y compren:
El
caso de los transformadores eléctricos que acompañan a los ordenadores
portátiles, aquí ni siquiera hay tornillos: Ensamblan directamente la
parte superior e inferior de la caja del transformador para que no
podamos abrirla. Si se rompe el cable eléctrico y queremos cambiarlo,
habrá que rajar con un cuchillo y una vez arreglado cerrar la caja
usando cinta aislante alrededor. Como ven, por "seguridad" consiguen un
transformador más inseguro (cinta aislante es peor que tornillos
normales). Cada transformador les supone más de 20 euros en ventas.
3.- Materiales
inadecuados para soportar el frío o el calor extremos:
3.a) Uso de piezas de goma o plástico en lugares de paso del
vapor de agua a presión: Vaporetas y centros de planchado
En la imagen pueden ver el conector a la vaporeta, se compone de una
serie de agujeros para el paso de la corriente eléctrica, un agujero
grande para aspirar el aire con suciedad y un agujero más pequeño para
la salida del vapor de agua a presión (y a 100 grados centígrados por
lo menos).
El problema es que para insertar los distintos complementos (plancha,
palo aspirador, etc.) se ha utilizado un pequeño cilindro de goma para
el vapor de agua a presión. Esta goma, ante las altas temperaturas, y
por las propiedades típicas del plástico, se va haciendo rígida y se
termina rompiendo tras múltiples conexiones, usos y
desconexiones del aparato principal. En menos de 5 años se
rompe seguro por ser de goma.
Conector de goma
normal
Conector roto
El caso es, que tras dos a cinco años de uso, según la periodicidad
diaria o semanal que se use en la limpieza, hay que cambiar todo el
conector de cada complemento a unos 30 euros por conector. Se van
rompiendo unos antes que otros (primero el de la plancha que se usa
más) y así generan un chorreito constante de dinero saliendo de
nuestros bolsillos.
Si
fuera imposible, que no creo, cambiar a un sistema de conexión que no
requiriese un cilindro de goma, pues al menos podrían poner
un chirimbolo de goma suelto que se insertara tanto hacia el lado
de la vaporeta como el lado del complemento a usar. De esa forma, sólo
se
rompería un chirimbolo de 50 céntimos de euro, en vez de los
conectores
de cada complemento: Plancha, aspirador, etc. El ahorro de costes sería
considerable para el consumidor.
4.- Otros trucos
de los fabricantes para que se rompan los aparatos:
Cables eléctricos que no son correctamente sujetados
en el interior del aparato, provocando que cualquier tirón pueda
desconectar los cables interiormente. Un caso de sujeción bien
realizada sería:
Otra posibilidad sería hacer un nudo
simple al cable
por la parte interior de la estructura, de esta forma sería el nudo el
que amortiguara la presión ejercida por un tirón accidental del cable.
Otro
ejemplo son los cables que se parten en la base de unión con el
aparato, típico en los transformadores de corriente que acompañan a los
ordenadores portátiles. La solución sería ponerle un protector más
rígido que impida
que se doble demasiado, lo cual llevaría a su rotura. Ejemplo bien
hecho:
Otra solución sería imponer por ley el
uso de un
conector macho-hembra estándar que sirviera para cualquier aparato, al
estilo del cable para llevar la corriente de la pared a los
transformadores de portátiles:
Lo bien hecho, si se rompe, sólo hay que comprar otro
cable.
Lo no tan bien hecho, si se rompe habría que comprar
todo el transformador, no sólo el cable.
Consejo:
Poner hojas de reclamaciones cuando surjan problemas por usar estas
trampas (yo diría estafas),
las cuales te obligan a desembolsar más dinero y, lo que es peor, a
generar basura y gastar energía en la fabricación y transporte de las
nuevas piezas (aquí el gobierno no dice nada del medio-ambiente, porque
cada pieza vendida
tiene un 16% de IVA y el impuesto de sociedades correspondiente para
ingresar en las arcas públicas).